Ecos del golpismo en el 42.º aniversario de la Constitución

Por Pedro Javier López Soler.


El 6 de diciembre se conmemora el aniversario de la ratificación en referéndum de la Constitución elaborada en 1978. Casi dieciséis millones de españoles participaron en una jornada histórica que sirvió para cimentar el marco legal de un nuevo régimen. Muerto el dictador Francisco Franco, España retomaba su andadura por la senda de la democracia.


Cuarenta y dos años después, con cada vez menos entusiasmo, se continúa celebrando el aniversario de una constitución que se presenta insuficiente. En esta ocasión, un clima enrarecido envuelve esta efeméride. Son los ecos de un pasado aún reciente, que muchos creían ya extinguido. Esta semana nos sorprendimos con la publicación de una serie de mensajes pertenecientes al chat de veteranos de la XIX promoción de la Academia General del Aire. El contenido de estos whatsapps es por todos ya conocido. Una evidente incitación al golpe de Estado y la violencia. El fin justifica los medios, si de derrocar al Gobierno de Coalición se trata.


«¿Que Franco fusiló a mucha gente en la guerra y los años siguientes? Mi respuesta es que a muy pocos viendo la catadura de estos hijos de puta». «Confío en que salga otro mata rojos, pero que esta vez no se quede corto, hay que aniquilar 26 millones, niños incluidos». «Nada, nada, la purga es la purga. Tenemos que convencernos de una puta vez que nuestra sangre no admite la democracia».


Nos encontramos ante un claro llamamiento al golpe de Estado. Pero aún más. Estos mensajes suponen un evidente delito de odio. ¡Es la deshumanización del diferente! El mismo pensamiento que ha servido de sostén a las mayores masacres perpetradas a lo largo de la historia de la humanidad. Privan de la condición de humano a quien no piensa como ellos: izquierdistas, feministas, homosexuales, ateos, catalanes… ¡26 millones de españoles les sobran! Más de la mitad de la población actual, niños incluidos, se encuentra en el punto de mira de este grupo de nostálgicos del asesino Franco.


Tras semejante declaración de intenciones, ¿qué pasará con ellos? En Alemania, 29 policías fueron suspendidos de sus servicios por participar en un chat filonazi. De momento, esperemos que no por mucho tiempo, los militares del grupo de Whats App de la XIX promoción de la AGE continúan gozando de sus reconocimientos y favores concedidos tras la jubilación, pagados en parte por aquellas personas a las que anhelan matar.


No sólo no se ha generado el tsunami de indignación que todo demócrata esperaba, sino que, incluso, estos militares golpistas han recibido muestras de apoyo de miembros de nuestras instituciones. Sin ir más lejos, Vox llegó a calificarlos como «nuestra gente». De la extrema derecha poco podemos esperar en la defensa de la democracia, pues son enemigos declarados de ella. Son los silencios cómplices del Partido Popular y del propio rey los que más preocupan. Una vez más, y ya son demasiadas ocasiones, los Borbones han perdido la oportunidad de desmarcarse de la casta militar posfranquista. La intención de celebrarse un referéndum en Cataluña bien valía una comparecencia extraordinaria de «Su Majestad». Al parecer, el llamamiento a un golpe de Estado no merece ni la más mínima nota de condena por parte de la Casa Real. Felipe VI debería aprender la lección que nos enseña el reinado de su bisabuelo Alfonso XIII.


Hay una constante en la historia contemporánea de España. Siempre que emerge un impulso reformador progresista, las fuerzas conservadoras conspiran para detenerlo violentamente. En 1823 fueron los Cien Mil Hijos de San Luis enviados por los aliados absolutistas de Fernando VI; en 1873, un golpe de Estado contra la joven Primera República; en 1936, un pronunciamiento militar que condujo a la terrible guerra civil española. Qué lástima esa España soñadora condenada a ver frenada sus ansias de libertad.


Hay quienes no ven utilidad práctica en la labor que realiza el movimiento por la Memoria Histórica. Es ante circunstancias como ésta, donde sus vagos argumentos se muestran tan estúpidos como parecen. Uno de los lastres de la Transición fue la escasa democratización de las Fuerzas Armadas. Altos mandos del ejército que habían jurado su lealtad a Franco, continuaron desempeñando sus cargos convertidos ahora en adalides del nuevo régimen democrático. Depurar responsabilidades en el ejército fue una tarea pendiente, igual que aún hoy lo sigue siendo la supresión de toda exaltación a la dictadura en las academias, cuarteles y arsenales militares. Es preciso rehabilitar y poner en valor la memoria de aquellos militares que dieron su vida por la democracia en España. El ejército español debe tener como referentes al coronel Riego, al general Vicente Rojo o a los capitanes Fermín Galán y Ángel García Hernández.


26 millones de españoles, niños incluidos, estamos en el punto de mira de un grupo de reaccionarios militares. ¿Son un peligro? Hay quienes piensan que únicamente representan una anécdota. Pero, quizás, más bien se trate de un síntoma del crecimiento de la amenaza golpista. En el 42.º aniversario de la ratificación de la vía democrática en España, los demócratas debemos estar más atentos y movilizados que nunca. La historia no está escrita y los retrocesos en derechos y libertades han sido tan frecuentes como los avances.


- Entrega de despachos en la Academia Militar de Zaragoza. Imagen de El Confidencial Digital (05-12-20).

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