Emotiva inauguración de la placa en recuerdo de las víctimas aguileñas de la guerra y la dictadura

Con motivo del día de recuerdo y homenaje a las víctimas del golpe militar, la guerra civil y la dictadura, se inauguró el pasado lunes, 31 de octubre, una placa en recuerdo a los aguileños y aguileñas fallecidos como consecuencia de la guerra o la represión franquista. La placa de mármol, que se ubica en la fachada de la entrada al cementerio municipal «viejo», recuerda los nombres de estos 46 vecinos, que fueron enterrados, en su mayoría, en fosas en tierra hoy irrecuperables.


Al acto de inauguración asistieron más de un centenar de personas, entre los que se encontraban familiares de las víctimas homenajeadas, así como la práctica totalidad de los miembros del equipo de gobierno municipal.


Tras el desvelado de la placa por Mari Carmen Moreno, alcaldesa de Águilas, y Pedro Javier López, historiador y uno de los promotores de esta iniciativa, se dio paso a un emotivo acto que estuvo presentado por la abogada Juana María Navarro. En él intervinieron Ginés Desiderio Navarro, concejal y nieto del deportado a Mauthausen Desiderio Aragoneses Cubo; Salvador Montalbán, nieto de Salvador Montalbán Miras, quien lo hizo en representación de los familiares de las víctimas aguileñas de la guerra civil y la dictadura; y Pedro Javier López, biznieto del represaliado Juan Alcázar Ruíz, y coordinador del proyecto de localización de las fosas en el municipio de Águilas.


La inauguración estuvo amenizada por el poeta José Sempere y el cantautor Vicente Palao. El primero recitó los versos de la «señora Ernestina», una aguileña que sufrió las consecuencias de la guerra y la posguerra, mientras que el segundo interpretó «Otra voz canta», una composición de Mario Benedetti musicalizada por Daniel Viglietti.


46 nombres para el recuerdo


La placa de mármol recoge los nombres de las 46 víctimas de la guerra civil o la represión franquista que fueron inhumadas en fosas del cementerio municipal. Muertos en el frente de batalla, por las bombas que la aviación fascista italiana lanzó sobre Águilas en 1938, en las cárceles de Franco, en sus casas sin posibilidad de atención médica por ser considerados como «rojos» o vilmente asesinados por militares sublevados y falangistas.


«Todos ellos guardan como nexo común una triple desgracia», apuntó Pedro Javier López. «Murieron de forma trágica, muchos de ellos fueron enterrados sin el conocimiento de sus familiares y la mayoría de sus fosas son ya irrecuperables».


«Olvidar las heridas es lo contrario a repararlas», afirmó en su intervención Juana María Navarro. «No podemos hacer eso como sociedad, debemos conocer nuestra historia y sus horribles consecuencias. Porque solo dando consuelo y paz conseguiremos más paz».


Instantánea del descubrimiento de la placa.