Honores a la dictadura franquista concedidos por el Ayuntamiento de Águilas

Durante los 36 años en los que se prolongó la dictadura del general Franco, el autoproclamado «Caudillo» y sus colaboradores recibieron multitud de honores por parte de sus propios acólitos en toda la geografía española. Nombramientos como Hijos Adoptivos o Predilectos, concesiones de Medallas de Plata o de Oro, reconocimientos como Alcalde Honorario o como Visitante Ilustre… fueron algunas de las distinciones que las autoridades franquistas de ámbito local otorgaron al dictador y a sus más fieles cómplices.


El municipio murciano de Águilas no fue una excepción en esta práctica. Si bien es cierto que el primer gobierno democrático tras la dictadura, una coalición del PSOE y el PCE encabezada por Cristóbal Ruíz como alcalde, suprimió del callejero la mayoría de denominaciones vinculadas al franquismo, así como su simbología en la vía pública, todavía permanecen algunas huellas de aquel oscuro pasado. En este artículo, repasamos dos de ellas.


Nombramiento como Hijos Adoptivos de Águilas de la Sección de Regulares del Tabor de Tetuán


En la sesión del 18 de junio de 1939 del Pleno Municipal del Ayuntamiento de Águilas se acordó recompensar a la Sección de Regulares del Tabor de Tetuán con su nombramiento como Hijos Adoptivos de la localidad. Esta guarnición militar de origen navarro e influencia carlista, fue la encargada de ocupar este municipio murciano al término de la guerra civil.

Águilas se mantuvo fiel a la República hasta sus últimos días, partiendo del puerto de El Hornillo algunos de los últimos representantes del gobierno republicano en la provincia de Murcia. La oposición de su población a los militares sublevados fue castigada con saña por las fuerzas de ocupación. Dirigida por el alférez de Regulares Oswaldo Gijoso, la Sección de Regulares del Tabor de Tetuán está vinculada con algunos de los episodios más dramáticos de la represión franquista en la localidad aguileña.


Como era costumbre en cada pueblo «liberado» de la llamada «horda roja», los militares sublevados organizaban, en coordinación con la jefatura local de FET y de las JONS, un desfile militar para celebrar la señalada efeméride. En Águilas la marcha fue encabezada por la guarnición militar que comandaba Oswaldo Gijoso. Como muestra de su poder absoluto, humillaron públicamente a los colaboradores locales del régimen anterior. El último alcalde republicano, el socialista Rafael Carrillo Pernías, fue apaleado, desnudado y exhibido por la vía pública como si de un botín de guerra se tratase. Igual suerte corrieron las mujeres de algunos destacados republicanos. La intencionalidad era clara: sembrar el terror en la población para evitar cualquier conato de resistencia a su autoridad.


Inmediatamente después a la toma franquista de Águilas, decenas de sus habitantes fueron detenidos acusados de «rebelión» (qué paradoja, cuando fue Franco quien se sublevó contra el gobierno de la Segunda República). Procesados por los tribunales especiales que la dictadura creó para reprimir a quienes osaron plantarles cara durante la guerra, sufrieron la cárcel y las torturas que la vida penitenciaria de aquellos años entrañaba. Peor suerte corrieron, sin embargo, los aguileños José Antonio González «Quico» y Mariano Maldonado Sánchez. Sin juicio previo que determinase su responsabilidad durante la guerra, fueron sacados de su celda en la noche del 10 de abril de 1939 y fusilados en los alrededores de la localidad. Con el engaño de ser trasladados a otra prisión y sin la posibilidad de despedirse de sus familiares, un reducido grupo de militares y falangistas, entre los que se encontraba el alférez Gijoso, puso fin a sus vidas de una forma cruel. Dos meses después, la Sección de Regulares del Tabor de Tetuñan fue honrada con su nombramiento como Hijos Adoptivos de Águilas.


Concesión de la Medalla de Oro de la Villa de Águilas a Francisco Franco


Para conmemorar los 30 años de Franco al frente de la jefatura del Estado, el Pleno Municipal del Ayuntamiento de Águilas aprobó otorgar al dictador la Medalla de Oro de la Villa en su sesión del 1 de agosto de 1968. Franco visitaría al año siguiente la ciudad, siendo recibido con honores por las autoridades falangistas locales.


Aunque de acuerdo al artículo 15.1 de la Ley 52/2007, de 26 de diciembre, las administraciones públicas deben tomar «las medidas oportunas para la retirada de escudos, insignias, placas y otros objetos y menciones conmemorativas de exaltación, personal o colectiva, de la sublevación militar, de la guerra civil y de la represión de la dictadura», aún se mantienen algunos de los honores que la Corporación municipal concedió durante el franquismo. Hablamos del nombramiento como Hijos Adoptivos de la Sección de Regulares del Tabor de Tetuán y la Medalla de Oro de la Villa de Águilas que le fue concedida a Francisco Franco.


En cumplimiento de la legislación vigente, el pasado 6 de julio la asociación cultural Amanecer 31 instó a la actual Corporación Municipal a retirar las mentadas distinciones. No es posible que una sociedad democrática honre la memoria de quienes acabaron precisamente con la democracia. Haciendo justicia con las centenares de víctimas aguileñas de la dictadura, cuya memoria continúa aún en el olvido, es necesario que se resuelva la anulación de los honores concedidos.


- Imagen de archivo del dictador Franco realizando el saludo fascista.

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