Memoria y Democracia

Por Pedro Javier López Soler.


¿Conocemos los aguileños y aguileñas la historia de nuestro pueblo? Lamentablemente no, existiendo sobre nuestro pasado más reciente un halo de oscuridad. A algunos os sonarán los nombres de Luis Prieto Jiménez, Carlos Marín Menú, Armando Muñoz Calero o José Fernández Navarro. Pero, ¿quiénes fueron y de qué forma contribuyeron al desarrollo histórico de Águilas?


Con la pretensión de arrojar luz sobre ese pasado oscuro y poco conocido, nació el pasado mes de julio el proyecto de investigación y divulgación histórica “Amanecer 31”. Aunque centramos nuestro trabajo en un marco temporal y espacial muy concreto, la primera mitad del siglo XX en Águilas, nuestro campo de estudio es muy amplio: sociedad, cultura, educación, política, economía, deporte… todo ello unido por un nexo común, nuestro pueblo.

Como escribiera Josep Fontana, “la historia es un arma cargada de futuro”. Para avanzar como sociedad necesitamos aprender de nuestro devenir en el tiempo. Tristemente, en España se impuso hace décadas el silencio sobre un pasado traumático, marcado por una cruel guerra y una no menos cruel dictadura de treinta y ocho años. Hay quienes piensan que es mejor olvidar, pero eso a lo único que nos conduce es a correr el riesgo de repetir aquello que nunca debió de ocurrir.


Es necesario mirar al pasado de forma crítica y reflexiva, desprendiéndonos de pasiones y sentimientos personales para poder comprender en toda su complejidad los diferentes procesos que hoy definen nuestras vidas. Hechos, a nuestros ojos insignificantes, han tenido, por el contrario, una gran trascendencia, marcando a generaciones. ¿Acaso no sentaron un antes y un después en nuestra historia aquellos pioneros aguileños que decidieron festejar por primera vez, hace ya más de un siglo, la fiesta del carnaval en nuestro pueblo? ¿O no fueron trascendentales los esfuerzos de los gobiernos republicanos por acercar la educación y la cultural a quienes estaban privados de ella?


La memoria es útil cuando se utiliza para entender el presente y construir un futuro de prosperidad. Es preciso aprender de nuestro pasado para no repetir mañana aquello que no debió ocurrir ayer. El proyecto Amanecer 31 trata, a través del estudio y difusión de nuestra historia, de difundir valores democráticos como la libertad, la justicia social, la solidaridad o el respeto a la diversidad. Y lo hacemos recuperando la figura de personas y acontecimientos que contribuyeron, de forma positiva o negativa, a conformar la sociedad en la que hoy vivimos.


Por el contrario, el desconocimiento de nuestro pasado sólo nos conduce a la ignorancia y, con ello, a infravalorar o querer borrar de nuestro entorno aquello que nos es ajeno. El pasado 22 de noviembre, fue atacado el monolito del Jardín de la Memoria que recuerda a los nueve aguileños que fueron deportados a campos de exterminio nazis, seis de los cuales murieron en ellos. La placa que recuerda sus nombres fue robada y las flores que decoraban el espacio arrancadas. ¿De haber conocido quienes cometieron semejante canallada la historia de sufrimiento, dolor y muerte que se esconde tras esa placa, hubieran realizado semejante acto vandálico?


El mejor estímulo para una convivencia en fraternidad es la educación y la cultura.